En la familia hacen dulce y mermelada de todo. Ciruela, membrillo, durazno, damasco, quinotos, frutillas, naranja .. literalmente de todo. Particularmente no soy muy dulcero. Pero el dulce de quinoto tiene un atractivo especial para mi. Esa mezcla entre agrio y dulce, ácido y sabrosón.
Es bastante sencillo de hacer, pero el primer paso arranca con Nacho, proveedor de los quinotos de su quinta particular, para quien va el dulce seleccionado.
Primero se los pone en una olla, con abundante cantidad de agua.
No me rompan los quinotos !! . Hasta aquí van enteros. Se los hierve durante 1 o dos minutos (es decir, cuando rompe el hervor, uno o dos minutos mas). Solo para que se ablanden un poquito y les entre "juguito".
Luego paciencia, hay que partirlos por la mitad y sacarles las semillas. Aquí sí se rompe los kinotos, por la mitad. Es un laburo chino sacarle las semillas, pero se puede y es parte del disfrute.
Mientras podemos ir lavando los frascos y las tapas
Para luego hervirlos también, para una buena desinfección
Una vez partidos en mitades y sacadas las semillas, se los pone en una cacerola. Misma proporción de azúcar, quinotos y agua.
Se lo comienza a hervir. Cuando rompe el hervor, aproximadamente una hora mas de cocción, a fuego lento pero hervor sostenido. Si se quiere levemente tapado, pero ojo que hace espuma. Revolviendo de vez en cuando (desde el fondo), para que no se pegue.
Luego de una hora se apaga, y se deja enfriar.
Cuando esté mas o menos frío (pero aún tibio mejor, para que fluja mas), se lo puede embazar en los frascos.
Se tapan y se lavan los frascos abajo del chorro (porque seguro quedaron todos chorreados).
Y listo!. A la heladera. No les hemos hecho ningún proceso posterior para conservarlos, aunque se podría. Así como están, en la heladera, duran tranquilamente un mes.
A disfrutarlos con café con leche, tostadas y queso blanco.